martes, 27 de julio de 2010

Hasta pronto Bryan


Cuando aún me iniciaba en el tenis de mesa, mi madre siempre me decía que lo más importante al competir no es ganar, sino disfrutarlo; claro que dentro de mi inocencia pensaba solo en ganar. Poco a poco con el tiempo he confirmado que lo primordial no es el triunfo, tal vez disfrutarlo, pero considero que lo más importante en cualquier deporte es demostrar una verdadera disciplina, respeto y amor por lo que haces. Como muchos ya saben nuestra mejor raqueta y amigo mío, Bryan Blas ha conseguido la oportunidad de su vida, jugará en Alemania, una de las ligas más competitivas del mundo. Por ello, quiero dedicar las siguientes líneas al que considero el verdadero número uno en todo lo que implica ser un tenimesista.

Allá por el verano del año 2000, el tenis de mesa en mi colegio María Reyna había cerrado y mi entrenador Juan Macedo me invitó a la academia de la federación. Por aquella época tuve la oportunidad de ser entrenado por “el Teacher”, importante formador de jóvenes promesas, también entrené junto a sus pupilos del CEDE, entre ellos Gustavo Flores, Raúl Hinostroza, los hermanos Alan y Bryan Blas, etc. Después, los más destacados de la academia ascendimos a pre-selección nacional al mando de Gong Bahua y Juan Macedo. Fue una época memorable, donde junto a los hermanos Blas compartimos grandes momentos. Quién diría en ese momento que en algún futuro llegaríamos a viajar juntos como número 1 y 2 de Perú, quién diría que sería el compañero con el que jugaría a su lado toda mi carrera. Sin embargo, ahora quién diría que ha llegado el momento de despedirme de él.

Aquel año 2000, jugamos un par de torneos como pareja de dobles, entrenamos todo el año en la federación, corríamos 7 vueltas al estadio todas las noches, sin duda fueron meses muy duros que en el futuro darían sus frutos. Al año siguiente, al fin logramos el primer objetivo, entramos a la selección. El Sudamericano fue en el coliseo del colegio La Salle, además conseguimos la primera medalla a nivel selección, la primera de muchas que vendrían. Hasta ese momento, jugábamos a demostrar que éramos mejores, es decir a ganar. Aún no concebíamos la verdadera dimensión de lo que representa un deportista. Por diversos motivos, el deporte peruano atravesó una de sus mayores crisis durante el gobierno de Toledo, el tenis de mesa prácticamente había tocado fondo en cuanto a presupuesto; como consecuencia llegaron los retiros de Martín Salcedo y Bryan Blas.

Posteriormente, apareció el Lima Club patrocinado por el Sr. Villanueva, decidido a apoyar al deporte que jugaba su hijo, el deporte que había sido golpeado tan duramente por el gobierno. Rescató a talentosos como Carlos Ángeles, Martin y Bryan. En el 2004, pasé a las líneas del club por invitación, junto a Andrés Yi, Frankz Kästner y Gerardo Sánchez. A partir de ahí, creo que entendimos los sacrificios que un deportista debe tener si quiere llegar a algo. Para cada viaje, jugábamos rankings internos muy reñidos, como diría Javier González por esos años, nos dejábamos la piel en cada partido. Incluso las reglas eran muy estrictas en cuanto a los viajes de la selección, casi siempre entre nosotros estaban las primeras plazas de los selectivos.

De ahí en adelante, la historia se tornó dura a nivel internacional, los deportistas se venían preparando con presupuestos inmensos, siempre perseguimos la medalla de oro, pero solo llegábamos a pisar podio y una solitaria presea dorada reciente en Ecuador. Sin embargo puedo asegurar que cada partido que jugamos por el Perú nos entregamos íntegros. Y si me preguntaran si valió la pena los sacrificios que hicimos como jóvenes, que si retrocedería el tiempo, que si cambiaría de vida, pues la respuesta la encontré con cada abrazo, grito, celebración de lo que nos tocó ganar. En realidad, casi todos junto a Bryan, un jugador con un potencial en talento como pocos, una técnica envidiable y según Peter Karlsson, estéticamente la mejor izquierda que haya visto. Ha sido un honor ser tu compañero de equipo durante 10 años y si algunos problemas extradeportivos nos hayan quitado la oportunidad de representar a nuestro querido Perú, no descansaré hasta volverlo a hacer. Hasta pronto amigo mío.

martes, 6 de julio de 2010

El Padre del Rey

Publicadas recientemente las listas del ranking mundial correspondientes a julio, el experimentado y héroe belga Jean-Michel Saive trepó 11 posiciones para ubicarse nuevamente en el TOP 50 mundial. Su lugar 49 demuestra que la experiencia aún pesa en el tenis de mesa, su reciente clasificación a los cuartos de final del Indian Open a punta de garra y corazón propio le valió tal ascenso. La carrera del querido Saive ha tenido altibajos y fue decayendo en los últimos años, pero siempre se le recordará por las grandes actuaciones brindadas en la década de los 90.

Mi primer contacto con el nombre de Saive se remonta a mi época preinfantil, cuando se jugaba el mundial de Paris 2003. En esos tiempos, no existía el youtube y las expectativas por la publicación de los “VHs” con los partidos completos creaban una gran ansiedad en mí. Sin embargo, la espera no trascendió mucho, debido a que ese evento contó con participación peruana entre los cuales se encontraba uno de mis entrenadores de la época, “el tigre” Gerardo Sánchez. Un día el tigre nos invita a ver los valiosos videos que había grabado su cámara. Yo sólo quería ver al actual campeón del mundo, Wang Liqin (2001), entonces a pedido vimos el partido de la ronda de 32 entre el chino y Jean Michel Saive. Me sorprendió la forma en que la afición entera voceaba el “Jean Mi, Jean Mi…” y yo preguntaba quién es ese tipo. Gerardo nos contaba que era un gran jugador belga muy famoso mientras acababa el primer set para Saive. Más que haya ganado el primer set me hipnotizó las ganas que le ponía a cada punto, él tenía ese corazón que motivaba a no dar por perdido ni una bola. Casi ni cuenta me di que terminó perdiendo.

Posteriormente, me interesé mucho por el belga y pausaba los videos cada vez que salía jugando para poderlo apreciar con atención. No comprendía cómo un jugador de tal magnitud había pasado desapercibido por mí. Para mi sorpresa, en todos los videos que pude encontrar, siempre le ganó al mejor de todos los tiempos, el gran Waldner. En el año 93, el sueco Jan-Ove Waldner llegaba en toda su plenitud al mundial de Gothenburg donde era local; no obstante un intratable Jean-Michel lo apabulló en semifinales opacando la magia que el rey del tenis de mesa había demostrado en la prueba de equipos para después perder el título en una reñida final contra Jean Philipe Gatien. Al año siguiente se cobraría revanchas venciendo a todos en el campeonato europeo de Birmingham y en la final nuevamente al rey Waldner. En el 2001, después de una larga sequía de triunfos, protagonizó la más grande sorpresa del mundial de Osaka, Bélgica de los hermanos Saive había batido a los actuales campeones del mundo, Suecia. Una vez más demostró ser el padre del rey metiendo dos puntos en aquél partido, la leyenda Jorgen Persson también fue víctima del héroe.

Los juegos olímpicos siempre le fueron esquivos, incluso aparte de llegar a cuartos de final en Atlanta 96 nunca figuró entre los mejores. Su última Olimpiada la jugó en Beijing 2008 perdiendo en su primer partido contra el buen nigeriano Segun Toriola. A pesar de ello, la ITTF reconoció la carrera de los 3 jugadores que jugaron los 6 juegos olímpicos de tenis de mesa desde Seúl 88 cuando se incorporó como deporte olímpico. Entre ellos figuran 3 leyendas: Jorgen Persson, Zoran Primorac y Jean Michel Saive. Tal vez las buenas épocas de Saive hayan concluido y tenga 40 años encima, además de jugar más por amor al deporte y economía; pero siempre tendrá un lugar privilegiado en mi memoria, un lugar como “El Padre del Rey”.
Algunos videos de Saive: